Centre Cultural - Exposiciones - Imanol Buisán

Imanol Buisán

La costilla

Visita guiada, sábado 26 de octubre, a las 17’30h

Si el collage se hubiera convertido en el único sistema de expresión Imanol estaría esculpiendo su piedra Roseta, expresiones propias para sociedades con su gramática, con sus entonaciones, marcando ritmos y acentos, con su particular versión demótica y la traducción jeroglífica, lenguajes que propone como excluyente de los que nacen nuevas lenguas, unas ya muertas y otras por nacer, por dejarse contaminar por las forasteras. Y es en ese ansia de picapedrero por ir tallando formas con la hoja afilada de un cútter la que le ha llevado a este lenguaje de veladuras, en lo que ha llamado “La costilla”.

La propuesta que presenta nace de la necesidad de huir de la rutina de collage diario que practica desde 2014 en la que investiga todo esos universos, pero sobretodo como consecuencia de reencontrarse con la figuración tras dos años de trabajos abstractos a nivel formal. Sin embargo a nivel conceptual propone reflexionar en torno a las nuevas masculinidades, plasmar a un hombre frágil, un hombre construido en 2019, que no es más que las capas del antiguo hombre, buscándose a si mismo y a los demás en un mundo que no necesita muros, sino membranas que diferencien lo masculino de lo femenino y al mismo tiempo que no demanda que lo femenino tenga una apariencia prefijada.

Y si Dios cuando le arranca con violencia la costilla a Adán crea un hombre, otro hombre a partir del hombre que ya creó, de todos sus hijos, de todos esos hombres, un hombre frágil, hecho de retales, de recuerdos de todos esos hombres. Esta pseudo revisión bíblica comporta no sólo pensar en el individuo sino en las relaciones que se puedne crear a posterior, en las ciudades, en las relaciones de poder. Este hecho nos hace entender el tiempo como algo circular, donde aprendemos del futuro donde fuimos, para ser otro, un ser que se autoreconoce en la flaqueja, en la no identidad personal como algo preponderante para su existencia sin convertirse en una masa heterogenea.

Los cuadros proponen figuras que se desdibujan, rostros que se intuyen, en los que se puede ver a través de ellos, hombres que nacen de revistas olvidadas, que nacen de otros hombres, de sus casas, del mundo creado, material en desuso que se extingue para dar vida a una nueva creación, sin ningún interés por hacer referencia al original, al mundo que le precede, a la forma concreta de donde viene y que formalmente sucede, nace, siendo hijo de las cenizas de lo mundano.

Imanol entiende el collage como una disciplina artística, sin necesidad de estar subyugada a otras, por ello la trabaja en su estado puro en la mayoría de las ocasiones, y las excepciones son una lucha interna por llevarlo, el collage, a un grado superior. Es por este motivo que lo compara constantemente y reflexiona sobre su materialización, maneras de trabajarlo y temas, de ahí la importancia de recurrir a uno de los temas fundamentales, el retrato, para revisitarlo y formalizarlo teniendo en cuenta las reglas del universo del papel impreso. Negar la importancia de la imagen de donde extrae el material le ayuda a construir los retratos, así no nos perdemos en otras formas, y le permiten trabajar de una manera tan plástica como la pintura, dibujando con las manchas de revistas olvidadas.

 

Imanol Buisán, Terrassa 1985. Es collagista y collagero, horticultor aficionado, ciclista con carnet, transeunte y alguna otra cosa más. Comenzó su proyecto diario en 2014, el que no ha cesado, y a partir de él vertebra la mayoría de sus obras, si estas no surgen del proyecto son material de laboratorio que le permiten encontrar maneras, reflexionar en torno al trabajo. Su trabajo se fundamenta en dos ejes: el tiempo y el lenguaje.

El tiempo no es tan solo una constatación de su existencia, una necesidad por sentirse útil, es un proceso, entender la constancia como un elemento artístico borrar el aura, y es elemento que deconstruye para establecer una unidad de medida más humana, más adaptada al hábito, al quehacer diario, a la cotidianidad.

Su mesa es un laboratorio en bucle que encuentra y deshecha rutinas, fondos, maneras de enfrentarse, temáticas, sublenguajes, acentos, para carvar, para encontrar tras el papel infinitas maneras de construir a partir de un universo ya construido, asimilando toda la cultura audiovisual que le precede y la que se está construyendo para hacer, como un método artístico de reciclaje de la imagen, de reuso.

Diversas publicaciones han contado con sus obras, tanto revistas como libros internacionales Maintenant (EEUU), Ground Magazine (Alemania), Colective Collage (Internacional), El romancero gitano ilustrado (España) entre otros. Medios del sector han reconocido su trabajo como Toombes o la plataforma Ello. También ha participado en diversas exposiciones colectivas y ha realizado alguna individual, destacando “Ese libro no se corta” la cual permitió editar un libro con el mismo nombre.

 

Artista presentado por: 

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